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CUSCO - PERU
Choquequirao es un emblema de la resistencia inca que despliega sus colosales muros de piedra en lo alto de una montaña. Descubrir su ciclópea belleza es una aventura fascinante, agotadora e inolvidable, en la que hay que superar un camino que hace malabares al borde de un paisaje de remotos nevados y persistente verdor.
Las excursiones a Choquequirao, este lejano complejo arqueológico -llamado el otro Machu Picchu, por su importancia histórica y el estilo arquitectónico de sus paredes de piedra- se inician, generalmente, con un trayecto en bus o camioneta desde el Cusco hasta el pueblo de Cachora (Abancay), en donde nace la senda polvorienta de 30 kilómetro que conduce a la misteriosa ciudadela, localizada en la cima de una montaña verde y poderosa a 3,085 m.s.n.m.
En las diferentes etapas de la travesía a Choquequirao, se deben visitar los siguientes lugares:
La aventura a Choquequirao tiene una interesante antesala durante el trayecto entre la ciudad de Cusco y el pueblo de Cachora, pudiéndose conocer los siguientes atractivos:
Es conocida por sus moles de piedra, que según una leyenda, se convirtieron -por mandato del Dios Sol- en aguerridos combatientes, para salvar a los incas de una inminente derrota en su lucha contra los feroces chancas.
Sus aguas tienen propiedades medicinales y son ideales para espantar el cansancio y relajar los músculos. Se encuentran en la margen izquierda del río Apurímac (llamado antiguamente el rey de los ríos o príncipe de lo profundo), jurisdicción del distrito apurimeño de Curahuasi, la ciudad del anís.
Destaca un monolito de 11 metros de ancho y 2.30 de alto, que es conocido como la "maqueta del Tawantinsuyo". En su superficie se encuentran tallados más de 200 figuras que representan animales, dioses andinos, canales, caminos y reservorios de agua.
El resto del complejo, localizado en el distrito de Curahuasi, está conformado por templos y diversos bloques de granito tallado.
El silencioso pueblo de Cachora atrae por la quietud de sus calles y la rusticidad de sus viviendas. En esta típica comunidad andina, con su discreta plaza de armas y su infaltable iglesia, se inicia el camino a Choquequirao, que se caracteriza por sus prolongadas cuestas, sus abruptos descensos, la lejana presencia de los nevados Ampay y Salcantay, y los profundos quiebres del cañón del Apurímac, uno de los más profundos del planeta.
Algunos puntos de interés en el trayecto de 30 kilómetros (60 de ida y vuelta) son:
Se encuentra a 9 kilómetros del pueblo (21 de Choquequirao). Desde el abra (3,010 m.s.n.m.) se puede observar la abrumadora belleza del paisaje, destacando los perfiles de las montañas y del camino serpenteante que empieza a descender hacia el río Apurímac (palabra quechua que significa "Dios que habla").
Especie de mirador localizado a 2,010 m.s.n.m., desde el cual es posible divisar la cima de la montaña en la que se encuentra Choquequirao; también se observa el río Apurímac, un cauce tormentoso que corta los cerros.
Zona sosegada e ideal para descansar o acampar. Cuenta con una toma de agua. Se encuentra a 16 kilómetros de Cachora (14 de Choquequirao).
Localizada a 1,550 m.s.n.m. y a 19 kilómetros del pueblo (11 de Choquequirao). Sus orillas son bañadas por el torrentoso Apurímac, por lo que es posible darse un chapuzón en sus aguas. Un puente colgante permite cruzar a la otra ribera, donde el camino se vuelve un perpetuo ascenso.
Santa Rosa: Un puñado de cabañas le dan vida a este recodo del camino, localizado a 2,100 m.s.n.m. La gente es bastante cordial y amigable. Aquí se pueden "recargar" las cantimploras, disfrutar de la sombra proporcionada por los aleros de las cabañas y saborear refrescantes vasos de chicha de caña. Se encuentra a 21 kilómetros de Cachora (9 kilómetros de Choquequirao).